Por fin consigo wifi, así que aprovecharé para contar las primeras impresiones.
El viaje, aunque cansado se llevó bastante bien ya que desde Frankfurt a Johannesburgo se hace de noche, por lo que se duermen muchas horas. Tras un par de horas de escala, por fin cogemos nuestro vuelo con destino Port Elizabeth. Lo primero nada más llegar, la siempre tensa espera de las maletas, pero por suerte, aparecieron en la cinta sin problemas. Ahora tocaba ir a recoger nuestro coche, y todo fue en orden, nos estaban esperando con un enorme coche con volante a la derecha, automático y color naranja metalizado horroroso.
Cargamos la dirección del hotel en nuestro GPS y nos pusimos inmediatamente rumbo a él. Necesitábamos una ducha, un cambio de ropa y descansar un poco. La primera impresión fue el hecho de conducir por la izquierda. Se hace raro, sobre todo en las rotondas, incorporaciones, semáforos, carril lento, etc. Pero nada que no se arregle practicando.
Por ser invierno aquí, los hoteles están en temporada baja y habiendo reservado hace tanto pudimos aprovechar unas muy buenas ofertas. Digo esto, porque el hotel al que llegamos era una autentica maravilla. Hotel pequeño, pero muy coqueto y cuidando todo tipo de detalles. Nuestra habitación maravillosa, hasta teníamos bañera con hidromasaje !!!!
El siguiente punto del orden del día era salir a cambiar dinero. Fuimos a un banco y sin problemas. Habíamos preguntado sobre la seguridad de la ciudad y nos dijeron que no debíamos preocuparnos. Sin embargo sabíamos que teníamos que tener mil ojos en todo.
Nos acercamos a una zona comercial, bastante turística para comer algo. Después de esto ya nos dirigimos al centro de la ciudad a ver el ayuntamiento, los edificios coloniales, las casitas de estilo victoriano, etc.
La impresión inicial de la ciudad había sido muy buena, ya que hasta ahora tan solo nos habíamos movido por zonas residenciales, donde se ve que hay un nivel alto de vida con sus casas elegantes, jardines verdes, etc. Sin embargo al meternos al centro la ciudad la cosa cambió un poco y nos dimos cuenta de la diferencia social de este país. Por un lado, hay gente que vive muy muy bien, pero por otro ves más pobreza. Casualmente esta diferencia social va unida a la diferencia racial y pronto te das cuenta que la locura de historia que ha tenido este país todavía debe seguir cambiando.
Allí en el centro de la ciudad éramos los únicos blancos, algunos nos miraban, pero nosotros íbamos perfectamente viendo lo más destacado.
Pronto nos llegó el cansancio después de tan largo día, así que fuimos a un buen italiano a cenar, que ya tendremos tiempo de adentrarnos más en la cultura gastronómica local. Tras la cena directos al hotel a dormir.
Prontito por la mañana nos despertamos y tras un buen desayuno comenzamos nuestra ruta, conocida como la Ruta Jardín debido al verde de sus paisajes. La ruta pasa pegada al mar, pasando por pueblecitos bastante turísticos, con sus paseos marítimos, restaurantes, tiendas, etc.
Nuestra primera parada ha sido Jefrys Bay, pequeño pueblo con una maravillosa y brava playa donde se hacen campeonatos del circuito internacional de surf. Tras un pequeño paseo, nos hemos ido a Jefrys Cape, donde hay un faro en la punta de un cabo, muy rocoso, con olas rompiendo por lo que la estampa era preciosa. Aquí hemos visto varios tipos de pájaros y los primeros pingüinos !!
La siguiente parada era en el parque nacional del Tsitsikama, donde algunos aventureros hacen treckings de varios días, pero nosotros hemos optado por una pequeña caminata para ver unos puentes colgantes (al estilo Indiana Jones) sobre la costa embravecida. Curiosamente aquí nos hemos encontrado con una pareja de españoles que eran de Leioa !!!
Tras la caminata en el innombrable parque, volvemos a nuestro coche para seguir nuestra ruta programada. Sabíamos que en la carretera que hemos llevado, está el puente con el puenting más alto del mundo, así que la parada era obligatoria. Desde un punto estratégico hemos visto cómo un grupo de valientes se ha tirado. Tranquila mamá que yo no me atrevo a eso.
Poco a poco hemos llegado a Plettemberg Bay, donde al llegar a nuestro hotel, nos han dicho que han tenido un problema y que nos mandan a otro hotel con mejor habitación. La alternativa ha sido buena ya que el hotel está muy bien, aunque los dueños son algo raros. En algún momento parece que estemos en una comuna hippie, pero la habitación es preciosa, con vistas maravillosas.
Como veis todo está yendo bien, sobre el itinerario previsto. Las impresiones son buenas y el viaje promete ser inolvidable. Aunque he de reconocer que el inglés que hablan aquí me cuesta mucho más entenderlo, pero ya nos acostumbraremos.
Nos está costando bastante encontrar wifi gratuito, por lo que no sé cuándo podré volver a escribir.
Un saludo a todos
No hay comentarios:
Publicar un comentario