domingo, 19 de agosto de 2012

Ciudad del Cabo – Cape Town - Parte 1


Como dije en la última entrada, por fin llegamos a Ciudad del Cabo sin problemas. Fuimos directos a nuestro hotel, una casa de huéspedes, de estilo victoriano con altos techos, elegantes salones y preciosa para nuestro gusto. Esta casa de huéspedes la regenta un matrimonio, aunque a la mujer casi no la hemos visto. Phil, el dueño, es un hombre acelerado y dinámico pero dispuesto a agradarnos y ayudarnos en todo. Enciende la chimenea y nos explica el funcionamiento y las facilidades de la casa, nos explica las posibles excursiones por la ciudad o en los alrededores y nos da algún consejo sobre la seguridad en la ciudad. Nos presenta al servicio de la casa, tres señoras negras enormes al estilo Scarlatta Ohara, las cuales son un encanto.

En los desayunos nos juntamos en el comedor con el resto de huéspedes, tres franceses, dos norteamericanos y nosotros. Baba y Thandeka, las mujeres del servicio, nos ofrecen café, té, zumo, tostadas, cereales, bollería, huevos fritos, revueltos, tortillas y algún plato cocinado (cada día alguno diferente). También hacen galletas caseras las cuales están riquísimas. Con razón este guest-house ganó el premio al mejor de 2012 en tripadvisor.

El primer día (miércoles) teníamos reservado a primera hora de la mañana el ferry para visitar Robben Island, la cárcel donde pasó más de 20 años Mandela, así que tras un “ligero” desayuno pedimos un taxi para llegar a puerto. Cuando llegamos allí nos dicen que está cancelado para todo el día debido al mal tiempo. La verdad es que aunque sí hacía fresquito, no parecía que viniera tan mal tiempo (qué equivocados estábamos !!!). Nos dicen que podemos cambiar las entradas para el día siguiente, el cual teníamos reservado para ir a la península del cabo de Buena Esperanza, así que intentamos cambiarlos para el viernes, pero nos dicen que está ya lleno, así que la única opción que nos quedaba era cambiarlo para el jueves y cambiar los planes. Ir ese mismo día al cabo y dejar para el siguiente la isla y parte de la ciudad como estaba planeado.

Volvemos al hotel a cambiarnos de ropa, poniéndonos algo más adecuado para los treckings que pensábamos hacer. Phil nos da un cuaderno que ha preparado él para hacer esta excursión, así que entre los que nos da Phil, nuestras guías y lo que ya teníamos leído nos fuimos a hacer una de las excursiones que yo tenía marcado en rojo en mi agenda.

El cabo de Buena Esperanza, tan famoso por las mil historias de navegantes, naufragios, Vasco de Gama, tantos libros, películas. Para mí este era un sitio con mucha historia, algo especial.

Rumbo al cabo, paramos en Muizemberg para ver su kilométrica playa (unos 30 km de playa) con arena fina y clara. Tan sólo los valientes surfistas están en la playa. La verdad es que hay que ser valiente para atreverse a surfear estas olas. En la playa hacemos la obligada foto de las hileras de casetas de colores sobre la arena. Seguimos nuestro camino, parando en otros pueblitos como Simon’s Town. Paramos también en Boulders Beach para ver una colonia de pingüinos, sin embargo aquí nos dio la sensación de que esto era demasiado turístico. Tres autobuses de chinos acababan de llegar y estaban todos peleándose para conseguir la mejor foto a escasos metros de los pobres animales. Mientras los maleducados chinos sacaban sus fotos, el cielo empezó a oscurecerse y de pronto empezó a llover como si hubieran abierto el cielo. Todos corremos hasta la caseta de información, pero para cuando llegamos, estamos absolutamente empapados. La parte de arriba no importa, pues llevamos mil capas y no ha traspasado, pero los pantalones los tenemos absolutamente mojados. La temperatura no era demasiado alta, por lo que ir calado todo el día podía ser peligroso para nuestra salud. La única solución que se nos ocurre es meternos al coche, poner la calefacción a su máxima potencia enfocando las salidas de aire a los pantalones. Aunque con calorcito, la solución funcionó. Y a lo largo del día funcionaría en más de tres ocasiones.

Tras dejar a los acosados pingüinos, vamos ya rumbo al cabo. Calefacción a tope, limpiaparabrisas a tope entramos ya en el parque nacional. Recorremos una bonita carretera hasta llegar al Cape Point, lugar increíble donde está ubicado el faro, uno de los más importantes del mundo. Por fin secos, nos bajamos y para subir al faro tenemos dos opciones, andando o en un funicular. Nuestra idea inicial era subir andando, pero con el diluvio, era imposible. Así que en funicular llegamos al faro, damos un paseo, sacamos fotos y observamos el impresionante lugar. Debajo nuestro rompen las olas con una fuerza descomunal, el viento se vuelve una locura y el agua nos llega de todas partes. Tras un rato aquí, volvemos a bajar a nuestro coche, volvemos a poner la calefacción a tope, ya que otra vez estamos empapados. Ahora vamos rumbo al verdadero Cabo de Buena Esperanza, que está a unos 500 metros del faro. Aquí volvemos a coincidir con el autobús de maleducados chicos y son engorro para intentar hacer una foto en el cartel del famoso cabo. Aquí también rompen las olas con fuerza y te das cuenta de la fuerza de la naturaleza.

De vuelta al coche, otra vez la calefacción a tope y es aquí donde me doy cuenta de que aunque aparentemente hemos tenido mala suerte con el tiempo, también tiene su encanto ver esto así, ya que a lo largo de la historia ha sido un punto traicionero para los barcos, ha habido muchos naufragios, y ahora lo podemos entender perfectamente. La fuerza del mar, junto con la fuerza del viento y el agua ha sido increíble.

Para terminar el día, tras una calentita ducha, fuimos al restaurante Mama Africa, del cual teníamos hecha una reserva, donde pudimos cenar comida típica africana. Elegimos un mix de carne de cocodrilo, avestruz, kudu y sprinbok, que es un especie de ciervo o impala que existe en Sudáfrica. La cena estaba realmente buena, y además estaba todo ambientado al estilo africano, con música en vivo de canciones tradicionales africanas.

Cuando pueda seguiré escribiendo, aunque no sé si a partir de ahora tendré fácil acceso a internet ya que mañana empieza nuestro safari.

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