Bueno, pese a llevar ya unos días en casa y haber puesto punto final a nuestras vacaciones, por demanda popular escribiré lo que me falta por contar, los últimos días.
La última entrada fue en el aeropuerto con destino a Big Island y desde aquí no he contado nada. Big Island es la isla más "joven" del archipiélago. Tan sólo tiene 1 millón de años. Esta juventud geológica se nota en la isla, pues es todo mucho más volcánico, mucho más negro, pero a la vez también tiene un encanto especial.
La isla también es jove en cuanto a poblaciones, ya que está poco habitada y no es tán turística como fue Maui, y esto nos gustó. Lo primero que hicimos fue recoger nuestro coche e ir a nuestro apartamento. Con la ayuda del GPS llegamos a la primera y descubrimos lo bien ubicado que estaba nuestro apartamento. Esta vez el apartamento era más grande, más limpio y más cómodo que el anterior. Además teníamos una zona de piscina, jacuzzi, barbacoas y jardín, justo enfrente de la costa, desde donde las puestas de sol eran alucinantes. Estábamos en el pueblo de Kona, pueblo con mucho encanto, donde había varios restaurantes, un pequeño puerto y un ambiento mas relajado que en Maui.
Ese mismo día nos dedicamos a reorrer el pueblo y familiarizarnos con la zona. Al día siguiente el plan fue el siguiente, salir pronto hacia el sur para poder visitar un antiguo poblado donde vivía la población real de los antiguos hawaianos, con el rey Kamehameha al frente. Pudimos ver sus casas, sus totems, etc.
Sabíamos que un poco más al norte había una bahía impresionante para hacer snorckel, por lo que nos acercamos. Llegó un punto donde la carretera se acaba y hay un parking. Al llegar allí, se nos acerca un tipo diciéndonos que para ir a la mejor zona de snorckel, sólo se puede ir en kayac y que él nos alquila el kayac. Todo sonaba raro, era un alquiler con toda la pinta de ilegal, pero sabiéndolo, nos aventuramos.
Provistos de nuestros remos, chalecos salvavidas y una cuerda, la cual suponíamos que era para atarla en una roca, empezamos a remar rumbo al monolito en honor al capita Cook. Era una distancia considerable, sería más de media hora remando para llegar allí. Cuando llevábamos más de medio trayecto de ida, al dar una palada, me cargo el remo y se parte en dos. Tras esto, decido cambiarle el remo a Amaia para ir muy poco a poco hasta el destino. Yo remando a dos manos y Amaia a una como podía.
Al llegar allí, paramos en el monolito y "aparcamos" nuestra canoa en las rocas. Allí, nos viene un americano gritándonos que no teníamos permiso para dejar allí la canoa, que donde lo habíamos alquilado era ilegal y no podíamos dejarlo alli. Sólo podíamos estar en el agua con la canoa, no podíamos dejarla en ningún lado, por lo que ahora entendimos para que era la cuerda. Teníamos que bucear con la canoa atada a la muñeca. Aun así, mereció la pena. Estubimos haciendo snorckel bastante tiempo, viendo un fondo coralino impresionante y viendo cientos de peces de todo tipo. Sabíamos que por esa zona hay delfines, pero no pudimos verlos desgraciadamente, aunque sí que los oimos.
Tras un buen rato buceando, ahora tocaba hacer el trayecto de vuelta con un sólo remo, pero tuvimos suerte ya que la corriente esta vez iba a nuestro favor, aun así acabamos agotados. Esa tarde la pasamos en la piscina de los apartamentos, leyendo, dormitando y descansando.
Al día siguiente, teníamos que ir hasta Hilo, donde teníamos nuestro nuevo hotel. Para llegar, teníamos que rodear la isla entera y ya habíamos planeado la ruta y algunas paradas para ver cosas interesantes. Pasamos por tierras más altas, donde se dedican al ganado. Allí están los "pañolos" (palabra que viene de "españoles", que fueron los primeros en llevar vacas y caballos a las islas) y que son los vaqueros hawaianos. Estos resultan ser los vaqueros más duros de USA. Cuando fueron invitados a los concursos de vaqueros en Texas, fueron con sus camisas de flores y sombreros de paja. Al llegar fueron objetivo de todo tipo de burlas de los clásicos vaqueros tejanos, pero resultó que ganaron todos los concursos de cow-boys, lazo, etc.
Pronto nos acercamos a la costa norte otra vez, y allí nos acercamos a Waipio Valley. El mirador era impresionante, pero nos apetecía bajar. Para bajar había una carreterucha con mil carteles de peligro, atención, carretera en malas condiciones, solo coches de 4x4, etc. Hay unas furgonetas que te bajan hasta abajo por 18 dolares cada uno, pero no teníamos intención de pagarlos. Preguntamos cómo era realmente la carretera, y tras advertirnos del peligro y estudiar al detalle nuestro coche (Jeep) nos dijeron que si llevabamos el 4x4 activado y una marcha reductora, podríamos bajar pero con mucho cuidado.
Resulto ser una carretera muy estrecha y con mil baches con una pendiente interesante. Con mucho cuidado y viendo el maravilloso valle, llegamos hasta abajo, donde hay un poblado hawaiano muy muy rural. Los caballos atravesaban la carretera y algún pequeño riachuelo también. Al fondo podíamos ver una cascada de más de 200 metros de altura, a la cual queríamos llegar. De pronto, un rio bastante grande atraviesa la carretera, bueno, mas bien la carretera atravesaba el río. Yo aqui, ya no me atreví a pasar el coche. Esperamos un rato y la furgoneta sí pasó, pero dándose buenos golpes y con el agua llegándole a un metro de altura, por lo que yo decidí no pasar. Ya era demasiado. El valle fue precioso, la naturaleza impresionante y la aventura para subir la carretera, bastante divertida, aunque el coche subió sin problemas gracias a la tracción 4x4.
La ruta fue preciosa, paramos a ver más cascadas naturales y poco a poco nos acercamos a Hilo. Aquel pueblo se suponía que era el más grande, pero result ser un pueblo fantasma, ya que no había nadie, ni había casi sitios para cenar. Pero era el sitio perfecto para al día siguiente acercarnos al parque nacional del volcán Kilauea.
Así, al día siguiente pronto por la mañana fuimos al volcan. Es el único volcán en activo del mundo hasta el que se puede subir en coche. Al acercarnos, la vegetación era preciosa y al llegar allí en el punto de información nos explican que no podremos ver lava fluyendo, ya que es ese día tan sólo está por tubos bajo tierra. Fue una pena, ya que es habitual poder ver los ríos de lava a muy poca distancia. Incluso a muchos turistas se les suele quemar la suela de las botas. Pasamos el día entero por allí, hicimos algun trecking por antiguos cráteres, donde todavía hay fumarolas y se siente el calor. Nos acercamos a la costa a donde desenbocan los ríos de lava. La carretera, llega un momento que ya no se puede continuar, porque hace unos años un río de lava pasó por encima, y se puede ver perfectamente.
Al atardecer, nos acercamos a un mirado para ver el cráter actual del Kilauea, y a medida que se oscurecía el día, veíamos perfectamente el resplando rojo de la lava que tiene dentro. El día fue precioso y pocos podrán decir que han paseado por un volcán en activo.
Al día siguiente, iríamos a Honolulú en la isla de Oahu.
Como siempre, llegamos al aeropuerto, cogeríamos nuestro coche y con el GPS llegamos a nuestro hotel en Waikiki.
Honolulu es una ciudad de edificios altos, oficinas, hoteles, y edificios administrativos. Pegado a ella, esta Waikiki, con su gran playa, paseo, comercios y torres de hoteles. A medida que nos acercamos a nuestro hotel, vemos que está en primera linea de playa, junto a las tiendas más caras y en la mejor zona. No entendíamos muy bien cómo nuestro barato hotel podía estar junto al Hilton, Plaza, etc.
La razón es que nuestro hotel fue uno de los primeros hoteles en construirse, era una torre de 12 pisos, que se había quedado bajito con los posteriores hoteles de 30 o 40 pisos. Aun así, se había quedad en primera linea y estaba totalmente reformado. Así que mejor imposible.
Justo enfrente de nuestro hotel, estaba la famosa estatua de Duke Kahanamoku, padre del surf, y justo ese mismo día era uno de los memoriales suyos y había campeonato de surf. Vimos un poco del campeonato en sus tablones enormes e incluso como hacían acrobacias cogiendo un chico a una chica en brazos mientras sufean la ola.
Ese día nos dedicamos a pasear por la zona más comercial, puestos callejeros, tiendas de suvenirs, etc. Al día siguiente nos dedicamos a recorrer la isla. Fuimos al famoso NorthShore, donde en invierno hay unas olas increible para los amantes de la tabla.
Fuimos un rato a una playa, y había una cabaña donde alquilaban tablas. Ahí me acerque yo para alquilar una un rato, y me dieron un tablón de casi tres metros. Durante una horita estuve intentando surfear algo. Alguna ola sí que cogí, pero el tamaño de la tabla hacía que remar con ella, o girarla cuando venía una ola fuera un esfuerzo enorme, así que acabé agotado. Pero bueno, había que hacerlo. Seguimos con nuestra excursión alredeor de la isla, viendo zonas bien bonitas, pueblos con casa espectaculares (por aquí es por donde veranea Obama), y más calitas de película. Pudimos ver la cala donde se rodó la película "de aquí a la eternidad" donde se dan un beso tumbados en la arena mietras les mojan las olas Burt Lancaster y Deborah Kerr.
Legamos ya a nuestro hotel, para apurar nuestras últimas horas en la playa de Waikiki, ya que al día siguiente empezaba nuestro largo larguísimo regreso a casa.
Han sido unas vacaciones preciosas, donde hemos podido disfrutar de una naturaleza preciosa y descubrir mucho sobre la cultura americana. Debo destacar la gran amabilidad de los americanos.
Un saludo a todos y gracias por leerme.
Besos y hasta la siguiente locura